Viernes - 24 Mayo 2013
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Felipe Pigna: “a un personaje histórico hay que tenerle respeto”

 

Un diálogo con uno de los historiadores más populares del país. 

 Felipe Pigna es uno de los historiadores más reconocidos de Argentina. Con más de 15 libros editados, participó en varios programas de radio y televisión, entre ellos el ciclo “Algo habrán hecho por la historia argentina”, que conducía junto a Mario Pergolini. Actualmente se encuentra presentado su último libro “Evita, jirones de su vida”.

 

 “El libro la trata a Evita como un personaje histórico, no como una caricatura o un apéndice de Perón, como se la suele caracterizar. Trato de hacerle justicia como un personaje que construyó política a alto nivel llegando a tener un poder casi como el de Perón, manejando dos ramas importantes y sensibles del movimiento que fueron la sindical y la femenina”, explicó Pigna a Viarosario.

 

—  ¿Creés que no todos los historiadores la abordan así?

 

— Hay muchos escritores que se postulan como superiores a ella. A un personaje histórico hay que tenerle respeto, no menospreciarlo como hacen muchos pseudo-intelectuales argentinos que tratan al peronismo como un “fenómeno”, cuando en realidad viviendo en Argentina tenemos el desafío de entender un proceso tan complejo. Comprenderlo no es justificarlo, es entender sus variables. 

 

— ¿Qué otras mujeres, aparte de Evita, fueron olvidadas en la historia argentina?

 

— Muchísimas. Por ejemplo María Remedios Del Valle, una negra esclava que va a pelear bajo las órdenes de Belgrano con toda su familia. Muere su familia y ella se convierte en oficial de ese ejército, en enfermera, espía, cocinera, todo lo que hiciera falta. Participa en todos los combates. Después de  esas batallas termina en la miseria absoluta, pidiendo limosna en la Parroquia del Socorro. Ahí la descubre Viamonte que había sido compañero de ella en las campañas y pide la proclamación de “Madre de la Patria”. Pero cuando se reescribe la historia argentina en los 80, les pareció incorrecto tener una “Madre de la Patria” negra y la borran por completo de la historia. 

 

Un boom histórico

 

 Estos últimos años se caracterizaron por un auge en la producción y venta de libros de historia. Auge que aún sigue en aumento y con una oferta muy variada, adecuada a todos los gustos: desde historia nacional o internacional hasta libros novelados o dedicados a contar curiosidades de las vidas de personajes importantes en nuestro país. 

 

 “Es un fenómeno mundial que tuvo diferentes momentos. Umberto Eco sacó un artículo en los 90 donde él planteaba que la gente huía espantada del presente y se refugiaba en el pasado. En Argentina ese momento fue muy fuerte a partir del 2001 donde la gente empezó a buscar explicaciones sobre cómo habíamos llegado a la situación en la que estábamos, quiénes eran los culpables. Eso creo que fue evolucionando hacia una cosa no tanto de buscar al culpable, sino una etapa un poco más reflexiva y hoy en día ya hay un amplio interés por la historia”, opinó Felipe Pigna. 

 

— Al ser un historiador con tanta llegado y un público muy amplio, ¿se te hace difícil no simplificar?

 

— No, todo lo contrario. El gran trabajo que me apasiona es no simplificar. Hacer accesible lo complejo. Mis libros no simplifican, están llenos de fuentes, de citas. Logré algo que es muy difícil, lo cual es hacer accesible el conocimiento sin simplificar. Simplificar es una traición a la historia.

 

—  Hay muchos historiadores que critican tu escritura…

 

— Tengo el problema de que mis críticos no me leen, entonces suponen que mis libros son anecdóticos o cosas por el estilo. Me encanta escribir de una manera más divertida, con guiños al lector. Cosas que no afectan el contenido, aunque a las mentes cuadradas académicas no les guste. Pero no lo hago contra la academia, es lo peor que uno podría hacer, dedicar una vida a hacer algo “en contra de”, sería un desperdicio sobre todo porque mucha de esa gente no vale la pena.  Creo que ese es uno de los mayores problemas del llamado progresismo argentino, una gran pérdida de energía en contestarle al poder y a las instituciones en vez de construir.

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Escrito por Ayelén Iñigo



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