Hace varios meses que el debate en la escena nacional pasa por tomar medidas para revertir la recesión que vive el pais como consecuencia de la crisis mundial y la falta de politicas concretas para redistribuir la riqueza. En la ultima semana se escucharon dos propuesta que tienen que ver con suspender las retenciones al agro por 6 meses y la otra con eliminar el IVA de los alimentos que conforman la canasta básica familiar. El que tomó la iniciativa fue Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe que a través de una carta propone a la presidente Cristina kirchner sellar un "Pacto Federal Fiscal contra la pobreza, en defensa del trabajo y la producción nacional que contempla reactivar el aparato productivo, que es el campo a través de la suspensión de las retenciones y acercando herramienta de financiamiento para la compra de insumos y maquinarias ". Por otro lado indica que " es necesario desgravar de impuestos los productos integrantes de la canasta básica total y los medicamentos, y compensar el costo fiscal resultante con aumentos del IVA sobre artículos suntuarios. Se facilita así el acceso a los bienes imprescindibles a los sectores que se encuentran debajo de la línea de la pobreza, como a los trabajadores informales y a aquellos que perciben los salarios y jubilaciones más bajos " El tema está planteado, pero recordá que no solo tu voto es importante para lograr cambios en democracia, sino tu opinión, asi que este es tu espacio para que hagas tus comentarios. Gracias a viarosario.com por permitir la pluralidad de voces. Hasta la pròxima.
Estos son los fundamentos para desgravar de impuestos los alimentos según la Asociación de defensas de usuarios y consumidores.
El actual sistema impositivo argentino no satisface los objetivos económicos, administrativos y sociales que requiere la sociedad. Al estar basado fundamentalmente en impuestos sobre el consumo y una reducida participación de los impuestos a la renta, la estructura tributaria resulta altamente regresiva.
Los impuestos al consumo gravan al acto de consumir bienes y servicios : tanto alimentos, bebidas, indumentaria, artículos de tocador y perfumería, combustibles, servicios públicos, seguros, etc.
Los impuestos son un mecanismo para financiar el gasto público mediante el cual el Estado redistribuye ingresos desde los sectores más ricos hacia los más vulnerables, sean personas, sectores económicos o regiones y son en sí mismos un instrumento de redistribución de ingresos.
Los impuestos son parte de la Política Tributaria que debe ser equitativa, es decir, promover la igualdad. Este concepto comprende la equidad horizontal y la equidad vertical. La primera se refiere a que si dos contribuyentes tienen iguales características deben ser tratados de igual manera, mientras que la equidad vertical se basa en que las personas con diferente capacidad de pago ( los de menores ingresos ) deberían pagar diferentes cantidades de impuestos.
El concepto de progresividad establece que para que un impuesto sea equitativo un contribuyente de mayores ingresos debería pagar más no sólo en valor absoluto, sino también proporcionalmente.
Dado que los hogares de menores ingresos gastan en consumo todos sus ingresos y los hogares de mayores ingresos tienen capacidad de ahorro, los primeros tienen todos sus ingresos gravados mientras que los segundos solo una parte de ella.
Como consecuencia de la devaluación del tipo de cambio producido en el inicio de 2002 y del posterior aumento del costo de vida del 44% a nivel general y del 77% en los alimentos los sectores de menores ingresos padecieron una brutal caída del poder adquisitivo del salario.
Ello generó un aumento notable de los indicadores de pobreza e indigencia, por lo que podría expresarse que el impuesto inflacionario también castiga en forma diferencial a los hogares de ingresos fijos , básicamente asalariados y jubilados.
En la Argentina los impuestos sobre el consumo suman el 48,2% de los ingresos tributarios, lo que representa una de las proporciones más elevadas del mundo, casi 20 puntos porcentuales sobre el promedio de la OCDE.
Por el contrario los impuestos sobre la renta representan el 19% de la recaudación total, una de las proporciones más bajas entre todos los países. En contrapartida en países como Australia y Nueva Zelanda, este tipo de impuestos constituye casi el 60% de la recaudación; en Estados Unidos y Canadá, alrededor del 50%.
Del total de impuestos percibidos por el sistema tributario el IVA encabeza la recaudación, totalizando algo más del 30%. En el año 2003 sobre un total recaudado de 62.606 millones de pesos al IVA le correspondieron 19.580 millones de pesos.
En el presupuesto 2004 se realizó una previsión de recaudación impositiva de 79.416 millones de pesos, correspondiéndole al IVA el principal aporte mediante la suma de 22.511 millones de pesos. Ello equivale al 29% de la recaudación total.
Superando la previsión presupuestaria en los primeros ocho meses de 2004 la recaudación por IVA ascendió a 21.600 millones de pesos.
La proporción del consumo en el gasto de una familia se reduce al aumentar el nivel de ingreso del hogar y se incrementa cuando los ingresos son inferiores.
La recaudación obtenida por ingresos al consumo es de una mayor proporción sobre el PBI que la de los impuestos a la renta; los consumidores soportan más presión tributaria que las empresas.
En efecto, la presión tributaria del impuesto sobre la renta que se relaciona con las empresas es extremadamente baja en Argentina: 4%, seguida muy de cerca por México ( 4,9% ) y Brasil ( 6,6% ).
Un análisis de la presión tributaria por deciles de ingreso muestra una marcada característica de inequidad: El primer decil ( el de menor ingreso ) soporta una presión equivalente al 59% y el decil 10 ( el de mayor ingreso ) del 40%.
Un impuesto se define como progresivo si en la comparación entre el decil que representa a los hogares con menores ingresos - decil 1 - y los hogares con más ingresos - decil 10 - el indicador impuestos / ingresos va aumentando. Un comportamiento opuesto estaría caracterizando a un impuesto regresivo.
Claramente el IVA presenta un comportamiento que permite tipificarlo como regresivo ya que el coeficiente impuestos / ingresos va descendiendo a lo largo del recorrido por los deciles.
En la actualidad respecto al IVA la presión para el decil 1 es del 19% y para el decil 10 es del 11%. Ello equivale a decir que los más pobres tienen una incidencia en sus ingresos mayor en un 50% que los más ricos.
En la legislación comparada se aprecia una gravabilidad generalizada con tasas más reducidas, o directamente con exención en alimentos. Sin embargo, no es el caso de la Argentina donde la exención está restringida a ciertos casos como pan y leche. La combinación de elevadas alícuotas y escasas exenciones permite suponer que la regresividad del IVA en la Argentina es mayor que en otros países.
El IVA del 21% en Argentina es superado o igualado sólo por nueve países en todo el mundo, de los cuales la mitad son nórdicos - sin problemas de distribución de ingresos - y la otra mitad tiene amplias exenciones y alícuotas diferenciales para productos primarios.
Como se comprueba en el cuadro precedente no se corresponde la tasa del IVA con una mayor recaudación en relación con el PIB. Argentina con una alícuota del 21% aporta sólo el 6% al PBI, mientras que en el extremo opuesto Paraguay con una tasa del 10% aporta el 8,1% y República Dominicana con una alícuota de 8% aporta el 11% a su PIB.
La evasión en el pago del IVA es un elemento a considerar cuando se plantea la reducción o eliminación del impuesto. Antes de la devaluación era del 40%; sobre un PBI de 280 mil millones de pesos la recaudación era de 20 mil millones cuando debía ser, luego de todas las exenciones de 35 mil millones de pesos.
A cambio de ejercer un mayor control sobre la evasión las distintas administraciones gubernamentales desde 1991 en adelante se han encargado de compensar la evasión con un mayor incremento de la alícuota: En 1991 la tasa era del 15,6% y en la actualidad 21%.
Las altas tasas de evasión y la elusión hacen que los grupos con ingresos más altos paguen una menor tasa efectiva de impuestos.
Distintos economistas estadounidenses han establecido que Argentina podría recaudar el mismo monto de IVA con una tasa del 10% si el Estado controlara eficientemente la evasión del tributo.
A una baja recaudación del tributo también contribuyeron determinadas exenciones que se alentaron en la década pasada y que favorecieron a los movimientos de capitales y a las inversiones financieras. Se desgravó del impuesto a las ganancias a los intereses devengados por los títulos públicos, a los intereses de depósitos y a los dividendos de acciones. Por esa desgravación se perdieron anualmente 4.000 millones de pesos.
Distintas opiniones de expertos avalan el pedido de eliminación del IVA a los alimentos básicos: Kurt Schuler, economista del Joint Economic Committee del Congreso de EEUU , tomando el argumento de Arthur Laffer, de que el incremento de las alícuotas impositivas aumenta la recaudación hasta un cierto punto máximo, más allá del cual las subas adicionales reducen la recaudación total, debido a que llega un momento en que la presión fiscal se torna insostenible, recomienda para la Argentina reducir las alícuotas impositivas, proponiendo una baja del IVA del 21% al 15%, cifra similar sugerida por Robert Mundell en una visita a la Argentina.
En el marco de las Jornadas Tributarias del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas realizado en el año 2002, surgieron las recomendaciones de bajar la tasa del IVA y eliminar exenciones en el impuesto a las Ganancias.
En dicho evento, Elías Lisicki, ex titular de la DGI, reclamó bajar el IVA mucho más que dos puntos y hacer lo mismo con el impuesto a los combustibles.
Por su parte el actual presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner, proponía en su Programa de Gobierno la reducción de los impuestos al consumo. Se decía en el documento: "...Implementará una reforma fiscal para mejorar la recaudación y estimular el mercado interno, con suba de impuesto a las ganancias y baja del IVA, Combustibles e Impuesto al Cheque. Habrá disminución de impuestos para las empresas que recién inicien su actividad. En la medida en que crezca la recaudación se bajarán impuestos".
De acuerdo a lo expresado en el documento si la recaudación ha crecido en forma extraordinaria favoreciendo el superávit fiscal ha llegado la hora de producir la disminución de los impuestos al consumo tal como se ha prometido.
Por ello: Para favorecer el consumo de los sectores de menores ingresos, para otorgarle mayor equidad al sistema tributario y por una mejor redistribución de los ingresos , las organizaciones de consumidores reclamamos la eliminación del IVA a los 65 productos de la Canasta de Alimentos.


