Al igual que en Rosario, en la mayoría de los países desarrollados, está prohibido fumar en edificios públicos, restaurantes, bares y otros lugares cerrados.
Pero si le sumamos el hecho de que en Europa, la mayor parte de las ciudades quedan escondidasbajo la nieve en el invierno, el placer de fumarse un "pucho" después de comer, puede volverse una tortura.
El dueño del "Maltermeister Turm", un restaurante ubicado en la ciudad de Goslar, tuvo una espectacular idea: inventó un método para que los fumadores no tuvieran que salir del edificio a disfrutar sus cigarrillos y, al mismo tiempo, no violar la ley.
Lo llamó el "Punto para fumar". Tres agujeros en la pared del restaurante que le permiten al que guste hacerlo, fumar su cigarrillo sin molestar a otros comensales y sin sufrir el crudo invierno.
¿Cómo funciona? Muy simple. Asome la cabeza y los brazos, encienda el cigarrillo y disfrute del aroma del tabaco.
Y ya que está, aproveche y conozca las sugerencias del chef.

Nota original: Spiegel.de






