
El joven músico oriundo de Dolores charló con Viarosario sobre su disco debut “Amazónico Gravitante” y contó sobre su original proyecto que fusiona sonidos típicos de la puna norteña con música para bailar.
Mati Zundel no es simplemente un músico, sino que se dedica a investigar diferentes estilos de folklore latinoamericano desde el tinku y la charangueada, pasando por los huaynos peruanos, metiéndose en la selva de centro América y llegando al Norte con sonidos mexicanos.
Su disco debut, “Amazónico Gravitante” ya tuvo una gran aceptación de la prensa internacional como Spin, NPR y Washington Post.
— ¿Cuál es la idea de este primer disco?
— La idea fue hacer algo que mueva, pero que tenga mensaje político, social y cultural. Que tenga profundidad, y sea divertido.
— ¿Cómo surgió este proyecto de hacer este estilo musical tan propio?
— Una de las aristas que más me moviliza al crear mi estilo es el hecho de revalorizar estilos de músicas que vienen de otras generaciones, de otros tiempos, pero que gracias a la magia de la grabación han quedado inmortalizadas y con la posibilidad de recrear una nueva realidad a partir de dichas experiencias.
— ¿Qué sentís que aportás desde tu música?
— El hecho de basar gran parte del trabajo en la investigación social, cultural y musical, y fijar no sólo una posición artística sino también política, da como producto una postura de revalorización de nuestras culturas antiguas (entiendase originarias) que antiguamente se consideraban primitivas, rústicas, ignorantes, para traerlas de nuevo hacia nuestra actualidad. No sólo rescatando su arte si no también invitando al oyente a sumergirse en otras realidades posibles de las cuales podríamos aprender muchísimo. Quizá siento que mi música abre una posibilidad a integrar e incluir situaciones antagónicas, y creo que eso es lo que necesitamos en todos los aspectos, acercar los opuestos.
Con sólo su laptop y algunos pocos instrumentos, el estilo de Mati Zundel se reconoce con facilidad: cantos chamánicos, charango, guitarra y loops son su columna vertebral, todo eso acompañado a su vez por voces nativas con percusiones, bajos intensos y melodías que combinan cumbia con sonidos psicodélicos. Zundel deja sus temas en un estado ideal para las pistas de baile.
— ¿Qué es lo que más te gusta de los ritmos latinoamericanos y de los sonidos electrónicos como para hacer una fusión entre ambos?
— Los ritmos latinoamericanos tienen esa conexión con algo visceral. Algo que corre por la sangre, en el instinto, que viene desde el centro de la estructura elemental biológica y que esto me despierta alegría y ganas de moverme. Prefiero muchísimo más una peña folclórica que ir a una rave. De hecho, no me gusta el ambiente de las discotecas. Pero igual, no dejo de rescatar muchos conceptos de la música electrónica, como esa posibilidad que te da de adentrarte en un mundo onírico, donde no hay marcos reconocibles y la valorización rítmica.
Actualmente Mati Zundel se encuentra grabando un disco nuevo en el cual planea incluir más canciones con letras. También seguirá tocando el nuevo show que realiza junto a su hermano, Diego Murovankin.
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