Un hombre realizó un experimento para demostrar que se tiran a la basura toneladas de alimentos que podrían ser ingeridos.
Cualquiera tiene derecho a tener sus quince minutos de fama,
solía repetir el artista Andy Warhol. Y de esa frase parece haberse tomad el
británico Jonathan Maitland, un hombre que durante dos semanas sólo se alimentó
a base de comida vencida.
Todo surgió a raiz de una discusión con su mujer, cuando el
hombre insistió en comer un trozo de pollo que ya había caducado hacía casi una
semana.
Así fue como Maitland asumió el desafío de ingerir alimentos
vencidos durante 14 días para demostrar que se tiran diariamente toneladas de
comida a la basura que todavía se puede consumir.
El diario del
experimento
DÍA 1. Come un par de huevos fritos que llevan un día
caducados. "Pueden contener salmonela, pero saben genial".
DÍA 2. "Me siento bien", dice. Come un filete de
salmón que lleva dos días caducado. "Mi mujer me dice que soy
imbécil".
DÍA 3. Toma un pastel de carne que lleva tres días caducado.
Da las sobras a su perro, pero éste prefiere no tomarlo.
DÍA 4. Jonathan se atreve con un poco de cerdo y unas
salchichas que llevan cuatro días caducados. "Mi mujer dice que huele
raro".
DÍA 5. Se toma una macedonia de frutas que caducó hace cinco
días. "Sin consecuencias".
DÍA 6. El siguiente plato es un pollo que lleva seis días
caducado. "Mi mujer actuó como un vampiro cuando ve un crucifijo".
DÍA 7. Come carne picada que lleva una semana caducada y se
preocupa porque la carne ha cambiado de color.
DÍA 8. Ingiere pollo y arroz que llevan ocho días caducados.
Su mujer tiene dolor de estómago después de comer pez fresco. No aguanta la
risa.
DÍA 9. Menú del noveno día: moussaka nueve días caducada. La
cocina tres minutos más de lo aconsejado, por si acaso. "Sorprendentemente
riquísima".
DÍA 10. Magdalenas caducadas hace diez días. No está
"riquísima", pero "si fuera todo lo que tienes, no lo dudarías".
DÍA 11. Paté de garbanzos con limón. "Está un poco
ácido... quizás por el limón".
DÍA 12. Se prepara unas alubias que habían caducado hace
doce días. "Están más que aceptables".
DÍA 13. Come pan caducado desde hace tres semanas y media.
"Es de color verde y huele a calcetines".
DÍA 14. Un tazón de cereales que caducó hace ya tres meses.
"Está comestible".
Una vez concluido el experimento Maitland asegura que no ha
tenido ningún problema con su estómago. Las empresas encargadas del etiquetado
de los productos le advierten de que cada persona es un mundo y, haciendo lo
mismo que él, otros podrían haber enfermado. (Foto: Daily Mail)
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