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Un análisis demostró que Eva Paole, de 70 años, es hija del hacendado pampeano Rufino Otero. El hombre murió en 1983 y dejó un importante patrimonio, durante cuya disputa se cambiaron dos cadáveres. (Foto: Diario Clarín)
Una jubilada argentina, que apenas cobra 680 pesos por
mes, se hará con una fortuna de 40 millones de dólares tras comprobar que es
hija de un potentado hacendado que murió hace 25 años y cuyo cadáver fue robado.
Eva Paole, de 68 años, se enteró hace nueve años que podía
ser fruto de una relación furtiva de su madre con Rufino Otero, propietario de
grandes extensiones de campo en la provincia de La Pampa, en el centro de
Argentina
"Pelearemos por la herencia, pero lo que me tranquiliza
a mí es saber mi identidad", dijo la heredera en declaraciones a Radio
10 de Buenos Aires
Eva vivió por años creyendo que su progenitor era el marido de
su madre, Josefa, quien se llevó a la tumba el secreto del verdadero padre de
su hija
Así fue hasta que unos amigos del hijo de Eva le advirtieron
hace una década de un rumor que corría por el pueblo: ella podría ser hija de
Otero
La mujer comenzó entonces un derrotero judicial, que terminó
con pruebas genéticas que acabaron por determinar ayer, jueves, que Eva es en
un 99,9 por ciento hija del hacendado fallecido en 1983
Paole, que vive en la localidad de General Acha, desconoce
qué ha quedado de la fortuna de su verdadero padre, pues un sobrino de Otero
"se ha dado todos los gustos" con el dinero de la herencia, dijo la
mujer
Eva relató que ha tenido que trabajar "como burro toda
la vida" para poder mantener a su hijo tras enviudar a los 26 años, luego
de que a su esposo lo matara un rayo mientras trabajaba en un campo del propio
Otero, ribetes que le dan a esta historia aires de telenovela
Al momento de morir, el patrimonio de Otero, que estaba
casado pero no tuvo hijos con su esposa, constaba de 26 campos con un total de 50.037 hectáreas,
una quincena de inmuebles, miles de cabezas de ganado vacuno y dos aviones
La herencia quedó en manos de la viuda de Otero, Elisa
Arenaz, quien en 1990, poco antes de morir, legó sus bienes al su sobrino,
Darío Hernán Sarasola Arenaz
Paole se presentó a la Justicia para reclamar lo suyo en agosto de 1999
y exigió un examen de ADN, pero el trámite se complicó porque un mes y medio
después de iniciada la demanda la tumba de Otero fue profanada para poner otro
cadáver en sustitución de el del hacendado
Se constató la rotura de partes del cajón y que el cuerpo
estaba desnudo, cuando todos recordaron que Otero había sido enterrado con ropa
El robo y la sustitución de comprobó en agosto de 2006,
cuando exámenes genéticos descartaron vínculos de filiación entre el cadáver
hallado en la tumba de Otero y los restos de la madre del hacendado
El año pasado, una denuncia anónima que llegó a la policía
indicó que el cadáver de Otero había sido llevado a un cementerio de Morón, a
las afueras de Buenos Aires y fue cremado
Según publica el diario La Nación en su edición de este viernes,
uno de los sepultureros que fueron presuntamente contratados para cambiar el
cadáver falleció al caerse de un andamio mientras pintaba un edificio
En tanto, Darío Sarasola Arenaz murió el año pasado en la ciudad de Buenos Aires.
Para constatar la filiación de Paole con Otero se utilizaron
los restos de la madre del hacendado, Justina Porras
El próximo paso que se espera es la inhibición de los bienes
de Otero en poder de la familia Sarasola.
Fuente: EFE
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