Martes - 21 Mayo 2013
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Bárbara Peters: “El nivel actoral rosarino garpa, y mucho”

 

Actriz de sólida formación teatral. Debutó en cine con Postiglione. Fue una de las fundadoras de “Teatro en Rosario”. Se siente honrada de integrar elencos y equipos técnicos con rosarinos, a quienes destaca por su talento.

 

 

 

Bárbara era una estudiante de Ciencias Políticas de veinte años, cuando encontró su vocación tras un viaje al exterior. Como a su regreso había perdido el ciclo lectivo, busco alternativas para llenar su agenda el resto del año: empezó teatro y ya nunca más lo dejó.

 

— Fui al taller de Oscar Medina, mi primer maestro, una persona muy importante en mi vida. Me ayudó a animarme. Al año siguiente quise retomar la universidad y fue muy difícil, eran vidas muy distintas. Ya me había enamorado del teatro.

 

Luego de tres años con Medina y de participar en muchos otros talleres, se unió al grupo Hijos de Roche. Juntos a ellos y a la directora teatral Romina Mazzadi comenzó a trazar su trayectoria artística. Sin embargo, su debut actoral no fue en teatro sino en cine, con Gustavo Postiglione, en la película “El Cumple”. Bárbara recuerda ese momento:

 

— Nunca había hecho nada y quedé en el casting. Fue muy fuerte. A partir de eso laburé bastante en cine, y muy cerquita estrenamos con Romina Mazzadi “Más de lo mismo”.

 

Debutaste en una película que integró la trilogía de Gustavo Postiglione. A partir de allí se empezó a hablar del “cine rosarino” ¿Cómo ves, a la distancia, lo que viviste en esos días?

 

— Una experiencia super. Me partió la cabeza, fue como el sueño del pibe. Nunca me imaginé que iba a quedar en ese casting. Fue un papel lindo, el equipo técnico bárbaro ¡De la nada estaba haciendo un largo! Me abrió un montón de puertas, conocí gente con la hoy estoy laburando, como “el Nene” (Héctor) Molina, mi gran referente profesional en el cine. Una de las personas que más admiro. Ahora termino de trabajar con él.

 

— Contanos de este proyecto que acaban de realizar.

 

“El hechicero”, una miniserie que se filmó en Rosario, en el río, en Fray Luis Beltrán y también en Alvear y Granadero Baigorria. Estuvimos siete semanas a full, 33 personas de allá para acá.

 

— Esta vez estuviste detrás de escena ¿Cómo te resultó esa experiencia?

 

— Buenísima. Muy fuerte. Hace tres días que la terminé así que estoy medio en carne viva. Los extraño mucho a todos. Actué en un bolo, por suerte, eso me dio aire para poder resistir lo otro, que fue una asistencia de dirección muy intensa, compartida con otras dos personas. Lo mío fue una puesta de confianza de parte de Héctor, porque nunca había hecho una asistencia de dirección técnica. Le muy agradecida a él y al equipo técnico: no hubiera podido si no me hubieran dado una mano.

 

Bárbara cuenta que “El Hechicero” fue un proyecto realizado gracias a que el INCAA lanzó un concurso de miniseries federales en el marco de la nueva Ley de Medios. En Rosario la experiencia está siendo fructífera: Gustavo Postiglione también ganó con “La nieta de Gardel”, con producción y actores rosarinos. Lo mismo le ocurrió a Francisco Pavanetto, quien está filmando actualmente “Otros Mundos”, con otra camada de equipo técnico, según palabras de Bárbara: “muy grosos. Gente super talentosa en serio.”  

 

Los protagonistas de “El Hechicero”, la miniserie en la que trabajó Bárbara Peters, son Carlos Resta, Ricardo Arias, David Edery, y una participación de Darío Grandinetti. Sobre ellos, la actriz reflexiona:

 

— El nivel actoral rosarino garpa, y mucho. Lo afirmo desde el lugar de actriz y desde haber estado atrás de escena. Mi trabajo, más allá de la parte técnica, estaba encauzado en lo actoral. Se me deben haber pasado por alto muchos detalles, ¡pero lo actoral no se me pasó! El material es formidable, no hay ningún personaje, desde los protagónicos hasta los bolos, que no haya estado bien.

 

— ¿Por qué decidiste quedarte en Rosario y no probar suerte en Buenos Aires?

 

— No sé si fue tanto una decisión. La vida me fue dejando acá. Me fui del país un tiempo, volví, y no fui sintiendo ninguna necesidad de irme a Buenos Aires. Me gusta la ciudad, pero no para vivir. Cuando pudo haber sido el momento, no tuve un motivo. Y ya tengo arriba de treinta así que no me lo pregunto más, porque ni loca iría a hacer ese caminito a esta edad. 

 

— También es cierto que siempre pudiste trabajar acá como actriz…

 

— Es que, en realidad, hoy, no hace falta mudarse. De verdad. La producción local es muy interesante, de mucha calidad. A nivel audiovisual hay unos realizadores que la rompen. Los que ya son conocidos, y la nueva camada. Los actores estamos expectantes a que nos llamen. Sin dudas, también es una experiencia interesante ir a Buenos Aires. En breve estaré viviendo allí unas semanas, para actuar en un largo del director Maxi González. Ya trabajé con él en una película que filmó en Misiones. Pero concluido eso, me vuelvo.

 

— Sabemos que estás muy comprometida con fortalecer la actividad teatral en Rosario. Sos fundadora de la Asociación Civil “Teatro en Rosario”.

 

— Si, somos varios. Nuestra inquietud fue ver cómo hacíamos para llevar más gente a nuestros espectáculos. Armamos una página web, no hubo más pretensiones que eso. Y empezamos a tener muchísima afinidad, porque no fue casual con quienes nos juntamos. Nos dimos cuenta de que, más allá de la página web, podíamos hacer otras cosas a nivel teatral. La unión hace la fuerza. Esto, que suena a cliché, es tan cierto. La idea es poder brindarle a la ciudad un espacio de debate y de creación permanente. Nos juntamos varios grupos de teatro, actores y directores con la preocupación de la difusión. 

 

— Es que la difusión de las obras en escena es un déficit en la vida teatral rosarina, ¿no?

 

— Sí. Pero además… Ricardo Bartís lo dice de un modo muy interesante, y se lo robo: esta actividad que nosotros elegimos, lo teatral, no es lo que más le importa a la gente. Y es verdad. Lo masivo pasa por otro lado.

 

— También tiene que ver con un cambio cultural: la gente no sale tanto a consumir cultura, sino que se queda en la comodidad de sus casas…

 

— Exacto. Para mí el teatro garpa como loco. Eso que sucede ahí, arriba del escenario, con la gente en vivo y en directo, es una energía inexplicable… Por algo sigue existiendo. No creo que la tecnología logre eso. 

 

— ¿En qué salas se presentan, generalmente?

 

— Ese es un tema… Las salas no son muchas, están muy abarrotadas con la producción existente. Faltan salas y faltan políticas para sostenerlas. Hay cosas muy interesantes que hace la municipalidad, pero sí, necesitamos más salas. Que los grupos puedan estar, al menos, tres meses. Y más días por semana.

 

— ¿Por qué crees que hay tanto talento en Rosario?

 

— No lo sé… Sé que acá, con dos mangos, podés hacer tu producción. Suena hippie lo que estoy diciendo, y los que me conocen saben que no viene por ahí mi perfil, pero no tener un mango y que puedas crear, no es menor… La mayoría tenemos que laburar de otras cosas, pero acá hay un terreno propicio donde, si te las ingeniás, podés laburar de tu arte, aunque tu ingreso sea por otro lado… Rosario invita a eso.

 

— ¿Sueños por cumplir?

 

— Un hijo. Para empezar a transmitirle a alguien tanta cosa hermosa que me pasó en la vida. A nivel artístico, será bienvenido todo lo que tenga que venir. No pienso mucho en los sueños. Solo estoy muy agradecida a todos los que me dan oportunidades ¡Y a la vida!

 

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