Jueves - 20 Junio 2013
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Julieta Benedetto: “Me gusta mucho hacer cine"

 

 

Actriz, poeta, licenciada, y modelo publicitaria. Protagonizó la campaña mundial de una reconocida marca de cerveza, y Francis Ford Coppola la incluyó en su película Tetro. Hoy escribe guiones para Canal Encuentro y proyecta performances que fusionan el teatro con la plástica. 

 Julieta Benedetto pasó sus primeros dieciocho años en Carcarañá, si bien ya antes de terminar el secundario viajaba a Rosario, cada semana, al taller literario de Alma Maritano. Mientras avanzaba su camino por la poesía, eligió la Licenciatura en Comunicación como carrera universitaria. Al poco tiempo decidió formarse en teatro con Oscar Medina, y ya nunca se alejó del lenguaje artístico. Allí se encontró con “un grupo de gente muy divina”, y el acceso a su primera experiencia en cámara fue por la puerta grande: participó de “El Cumple”, la recordada película del cineasta rosarino Gustavo Postiglione. 

 

 Le siguieron actuaciones en ocho largometrajes más, filmados entre el 2007 y el 2011. Uno de ellos seguramente lo atesorará por siempre en su memoria, ya que marcó un hito en su carrera, nos referimos a “Tetro”, de Francis Ford Coppola. Julieta precisa que se trató apenas de un bolo, pero el placer de haber estado bajo las órdenes del director, fue más que suficiente:

 

 — Yo estaba viviendo cerca del petit hotel donde Coppola se hospedaba. Un día me animé a tirar mi currículum por debajo de su puerta, y me fui. Esa misma tarde me llamaron por teléfono para avisarme que querían hacerme una entrevista, y la tuve con el director de casting y el productor ejecutivo.

 

— ¡Qué bueno que intentaste un acercamiento!

 

— Sí. Fue buenísimo. Luego tuve la entrevista, en inglés, con el mismo Coppola, y conseguí un bolito de tres días.

 

 Para ese entonces Julieta ya se había mudado a Buenos Aires, a cursar un posgrado en Comunicación y Cultura en Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). La decisión de dejar Rosario no le costó, cuenta. Era un proyecto que abrazaba desde chica:

 

— Fue un momento que dije: “es ahora, o ya me quedo acá en Rosario”. Quise aventurarme, me tomé un auto con unos colchones y vine a probar suerte. Me fui a vivir a la casa de un amigo, en Almagro. Acá seguí formándome en teatro, con Alejandro Catalán, hice una asistencia de dirección con él, en el espectáculo “Solos”. Y también trabajé en la administración de algunos teatros, en el BAFICI, y haciendo la agenda cultural del bar Notorius. 

 

— Te gusta también estar detrás de cámara, abordando cuestiones referidas a la gestión artística…

 

— Sí, me gusta. En Rosario también trabajé en el área independiente del Teatro Lavardén, organizando ciclos de teatro rosarino. 

 

— Desde tu experiencia de gestión, ¿cuál es tu opinión sobre el presente teatral rosarino? Comentarios que recibimos de otros actores refieren a la ausencia de apoyo en cuanto a difusión, y a la escasez de salas…

 

— Falta estructura. Lo que sí me parece maravilloso es Teatro en Rosario y la proyección que lograron a través de la unión. Son los propios grupos, que están pudiendo hacer cosas. Lo que observo es que en Córdoba, por ejemplo, hay un apoyo gubernamental mucho más fuerte, lo mismo que en Buenos Aires, en el sentido de que hay un teatro que es oficial, y hay otro independiente, también. Ese teatro oficial habilita a que el independiente también tenga otra forma de obtener recursos. En Rosario, eso, no está totalmente implementado. Faltan políticas públicas provinciales, más habiendo una escuela de teatro en Rosario, que ha formado a muchos. Estoy en contacto con Córdoba y sé que es así, hay un apoyo más concreto a la gente que está dedicada a hacer teatro. Un proyecto oficial te da más aire, más movimiento, sino siempre todo es muy independiente…

 

— ¿Y en cuanto a producción artística?

 

En Rosario se está produciendo mucho. Cosas de mucha calidad. En cuanto a mí, lo más reciente que hice fueron los guiones el ciclo Oficios, que se ven por Canal Encuentro. Fue muy placentera la experiencia de escribirlos.

 

— Pudiste trabajar desde tu placer por la escritura…

 

— Sí. Escribo poesía. Lo vengo haciendo desde hace mucho. En 2002 y 2003 integré el grupo de poesía Eveling. Desarrollamos unas performances poéticas y unos libros. Algo muy gratificante. La poesía es algo que está ahí. Un impulso, un lugar hacia el que uno va.

 

—  ¿Cómo tomás la cuestión de ir a un casting tras otro? No debe ser para cualquier temperamento…

 

— Los castings son para las publicidades, más que nada. Estuve yendo muchos años. Pero ahora siento que me agoté. Los hacés todo el año y quedás solo en dos publicidades. He hecho algunas importantes, que me han permitido vivir un largo tiempo. Todo lo que hice fue para afuera. No sé porqué. Quizás porque sea difícil entrar en Buenos Aires. Es una gran ciudad, pero en también termina siendo – su núcleo – como un pequeño pueblo, totalmente cerrado, muy hermético. Lleva años que te conozcan. La primera publicidad que hice fue para Heineken, una campaña mundial, que acá no se vio. Después me salió una en España, fue la primera vez que viajé a Europa. Tampoco podés depender demasiado de eso porque es muy angustiante. Es como una lotería.

 

—  ¿Contás con apoyo de tu familia? ¿Se genera algún tipo de expectativa distinta por el hecho de ser artista?

 

— Siempre me han apoyado. Pero ese apoyo no deja de ser con un signo de interrogante muy grande, de preguntar cuándo empezaré a tener una estructura más firme. Y es que la situación es muy incierta, todo el tiempo. Sobre todo la económica. Esto agota bastante.

 

— Pero mientras lo tengas claro vos… Esta profesión que abrazás no es constante. También en cuanto a la propia inspiración, ¿no?

 

—  Uno no puede pretender, en esta sociedad, vivir de la poesía. Hay mucha gente que se dedica a actuar, algunos logran vivir de eso, muy bien, pero la gran mayoría lo hace porque necesita hacerlo. Como modo de expresión. Hay que hacer otras cosas para ganarse el pan.

 

— ¿Proyectos?

 

— Estoy dirigiendo un proyecto de teatro, fusionando la plástica y el teatro. Estamos en la etapa de investigación y ensayo, para montarlo a fin de año. El artista es el escultor Omar Estela.

 

— ¿Cómo te definís a vos misma? ¿Actriz, poeta? Al comienzo de la nota dijiste que, respecto de tus planes, “la vida siempre me lleva para otros lados”…

 

— En este momento, lo que me está pasando, es que estoy como en un retorno. La vida da vueltas y vueltas y estoy ahora entre la escritura y el detrás de escena, antes que actuando. Pero también me gusta mucho estar en cine. Con lo cual, solo hay que tratar de disfrutar de los días que tenemos.

 

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Foto: Laura Crespi (www.loshechizados.blogspot.com.ar


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