
La conductora radial contó en Impacto 9 sobre cómo convive con rituales y cómo superó otros.
La periodista y conductora Analía Franchín estuvo en el ciclo Impacto 9 y allí reveló sin tapujos, las obsesiones con las que convive cada día.
"Cuando era chica controlaba las patentes de los autos. La patente que tenía un número 2 era un sacrilegio para mí. Tenía que lavarme las manos, meterme los dedos en los ojos, etcétera", contó la conductora de "Terapia Despareja".
Además, la periodista reconoció: "Dejé de soplarme los ojos, y cuando camino ya no me toco el talón tantas veces". Por otro lado, también reveló que cada vez que pasa por una casa velatoria, contiene la respiración.
Si bien la propia Analía Franchín ha logrado superar varias de sus obsesiones, hay varias con las que aprendió a convivir y que transmite a su hijo de casi dos años, fruto de su relación con Sebastián Esquenazi. "Baño a Benicio siempre al mismo horario. Llegué a bañarlo hasta en un aeropuerto", señala la periodista.

